Ignacio Ossandón Domínguez    Живопись Аудио Посещений Теория Обзор

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Los Íconos

    El ícono sacro, no es una simple imagen o retrato, representación anecdótica o pintura. podríamos decir que es teología visible. Es y significa -en la espiritualidad oriental- una presencia de lo sagrado. Es la imagen de lo invisible. Su función es hacer presente la realidad escatológica, todo lo que es prototipo de la realidad salvadora. Y aun más: es la participación real con lo sacro; la unión de lo humano con lo divino.

    A través de una imagen que elabora el hombre (el artísta, el iconógrafo) se hace visible, presente y operante la realidad sobrenatural, e invisible, la fuerza o energía espiritual del ícono.

La Técnica del Ícono

    Los íconos más antiguos que se conocen son los "sinaíticos" de la época preiconoclasta (siglos VI - VIII) y están pintados a la "encáustica", mezclando los colores con cera fundida. Pero a partir del siglo X, la técnica preferida fue el temple o "témpera de huevo", que es una mezcla de yema de huevo, agua y pigmentos naturales de distintos colores. Esta técnica a permanecido inmutable desde entonces para todos los íconos de siglos posteriores.

    El soporte es siempre una tabla, tablero o panel (en ruso: "doska"). En el caso de los murales es un estuco de muy buena calidad. La elección de la madera es importante usándose preferentemente maderas no resinosas y bien secas para que no se deformen después de aplicar la pintura. Sobre esta se puede colocar una tela "palovaka" o se puede pintar encima directamente tras cubrirla con una o más capas de yeso o creta mezclado con cola. Una vez seco este debe ser pulido para obtener una superficie plana y perfectamente lisa con una adecuada absorción de la pintura. Sobre este se aplica la pintura y el oro que le da la luminosidad "espiritual" que es tan característica de los íconos.

    El fondo en oro, confiere a la imagen del ícono un nimbo de luz que no es natural, sino espiritual; fondo que si aparentemente es inmóvil, confiere a la imagen una misteriosa movilidad, pues los acentos luminosos se desplazan continuamente según quien los contempla.

    En resumen, la Luz es el tema del ícono. Porque el ícono canta a la gloria. Y el atributo de la gloria es la luz. La mayoría de los temas que trata el iconógrafo se refieren a sus protagonistas (Cristo, la Virgen, los Santos, Angeles, escenas evangélicas y del antiguo testamento) con este fondo dorado, símbolo de santidad. Para el iconógrafo es reflejo, resplandor, luminosidad de la Verdad que quiere expresar. Para que esta luz brille en el ícono, ha de brillar antes en la mente y el corazón del iconógrafo.

    Dice el VII Concilio Ecuménico, segundo de los celebrados en Nicea, "El arte de la iconografía no ha sido inventado por los artistas, sino que es una institución de la Iglesia universal. Al artista sólo le pertenece el lado artístico de la obra, pero su institución pertenece y depende de los santos padres". "El ícono es para nosotros la ocasión de un encuentro personal con la gracia del Espíritu, con aquel que está representado. Cuanto más fielmente se mira al ícono más se acuerda de Aquel que está representado y se esfueza en imitarlo." Al mirar un ícono o un mural bien pintado nos da placer, paz en el espíritu y gozo en el corazón.


Los Murales

    Las pinturas están realizadas sobre muro preparado con estuco romano, utilizando distintos pigmentos minerales y vegetales aglutinados con aceite de lino y diluidos con esencia de trementina. Los pigmentos penetran en el estuco haciéndose un cuerpo con él. A medida que la cal y la marmolina van recibiendo el color y este va penetrando en el estuco, la pintura mural adopta una textura mate y aterciopelada de gran duración y efecto cromático. El ícono es una imagen sagrada, que está llamada a perdurar en el tiempo. Primero se hace un boceto a lápiz y más tarde se traspasa este dibujo al muro mediante carboncillo. Después comienza la pintura, armonizando los distintos colores y finalmente se pintan los rostros tratando que cada uno tenga una expresión única y verdadera. Es importante que cada personaje se nos represente como algo vivo lleno del Espíritu Santo y de la fortaleza de Dios. El fondo está hecho con pan de oro, que simboliza la luz de Dios que está fuera del tiempo y del espacio. Nos atestigua que las escenas van más allá de la inmediatez del hecho histórico para transmitir acontecimientos de divina trascendencia.

    En los íconos se usa la perspectiva invertida, que coloca el punto de fuga no en el interior de la pintura, como en el Renacimiento, sino fuera de ella, en el espectador, que como es propio de la iconografía oriental, hacen de estas imágenes un anuncio kerigmático, una buena noticia que se actualiza en el momento en que se contempla, de modo análogo a como actúan los sacramentos, que hacen presente el acto salvífico de Cristo proponiéndolo como salvación en el hoy y en el ahora. Modernidad y tradición; nueva estética y representación no sentimental, sino teológica de nuestra fe.

    El color de la pintura no obedece a los símbolos convencionales. Los colores puros y brillantes añaden al mural una gran fuerza expresiva. Al hablar sobre los colores en los íconos es necesario hacerlo sobre su luz, pues en ellos la luz no proviene de un lugar específico, como en la pintura occidental; sino que la luz es increada, viene de Dios; por lo tanto las figuras están inmersas en la luz.


Los Grabados

    El grabado es el resultado de una técnica de impresión que consiste en transferir una imagen dibujada con instrumentos punzantes, cortantes o mediante procesos químicos en una superficie rígida llamada "matriz" con la finalidad de alojar tinta en las incisiones, que después se transfiere por presión a otra superficie como papel o tela.

    La matriz suele ser de metal, empleándose generalmente planchas de cobre o aluminio pero también se usan otros materiales como madera, piedra o incluso placas acrílicas, y en ella se realiza el dibujo por medio de líneas generalmente, excavadas en la superficie de la plancha. Existen varias técnicas para grabar el dibujo.

    Actualmente sólo empleo planchas de cobre y una o más las siguientes técnicas en cada grabado:

Aguafuerte

    Es el proceso según el cual la matriz se protege en su totalidad con un barniz compuesto de Betún de Judea y Cera de abeja que se puede aplicar en estado líquido o solido, y que se deja secar. Cuando está seco, se levanta con un punzón u otro utensilio capaz de retirar el barniz, siguiendo el dibujo que se quiera realizar, y dejando la superficie de la plancha al aire. Una vez levantado el barniz con la forma del dibujo, se introduce la plancha de metal en una solución de agua y ácido, que actuará corroyendo la plancha en las zonas donde se ha retirado el barniz y haciendo un agujero en la superficie de la plancha, que será más profundo cuanto mayor sea el tiempo que actué el ácido, y la concentración de la solución empleada sea mayor.

Al Buril

    Es la técnica por la que se construye el dibujo excavando líneas sobre una matriz de metal ayudándose exclusivamente del "buril", que es una herramienta compuesta de un mango en cuyo extremo se ha sujetado una pieza alargada, de metal, con forma de cilindro al que se le han excavado dos caras que se cortan en una arista y se ha afilado en bisel. El Buril recuerda en su forma a un Arado. Y el grabador lo utiliza de una manera semejante; haciendo surcos sobre la plancha, de manera que cuanto mayor es la presión que ejerce; consigue realizar una incisión más profunda sobre la plancha, lo que provocará que se aloje en ella una mayor cantidad de tinta. El grabado a buril, es la tecnica mas artistica y dificil de plasmar un dibujo, enlace o letra, esta relacionado con la Joyeria por ser una gran fuente de grabados, se graba principalmente sobre Plata y Oro, por ser materiales mas blandos. Tambien se puede grabar materiales mas duros incluso en el acero.

Punta seca

    Es el proceso según el cual se realiza la imagen sobre la matriz con el empleo exclusivamente de un punzón fino y afilado, que se emplea arañando la plancha con mayor o menor presión en función de la intensidad de línea que se desea. Este punzón recibe el nombre de "punta seca", y cuando se presiona con él la plancha de metal, ésta responde separándose y levantando un milimétrico reborde a ambos lados de la incisión, donde se alojará la tinta y que reciben el nombre de "rebaba". Esta rebaba hace que no sea posible limpiar la plancha ajustándose a la línea grabada, y dejando en las estampas un velo que caracteriza a esta técnica. Las planchas grabadas mediante esta técnica deben ser cuidadosamente entintadas y limpiadas a la hora de estamparlas, debido a la fragilidad de la rebaba. Motivo por el que es difícil encontrar ediciones largas.

Aguatinta

    Esta técnica es empleada generalmente en combinación con otras y se utiliza para conseguir tonos planos y texturas, el proceso es similar al del aguafuerte. La plancha se protege espolvoreando sobre su superficie polvo muy fino, de resina de colofonia. A continuación se calienta la plancha hasta que el polvo de colofonia se cristaliza y se queda adherido a la superficie de la matriz. La plancha así preparada se introduce en la solución de ácido, que excava alrededor de los granos de resina. Al igual que en la técnica del aguafuerte, mayores concentraciones de ácido y mayores tiempos de exposición al mismo, significan que más cantidad de tinta se alojará en el grabado.

Mezzo-tinta

    El nombre viene del italiano "Mezzo-tinta", y también se llama "grabado a la manera negra". Consiste en conseguir un tono oscuro y uniforme en la totalidad de la plancha, que se va matizando hasta conseguir el blanco, mediante un proceso de bruñido de la superficie. La plancha se prepara utilizando la herramienta llamada berceau (o raedor) y se consiguen los blancos sobre el negro utilizando el "bruñidor". También se puede conseguir el negro utilizando repetidamente la técnica del aguatinta sobre la plancha hasta conseguir un tono negro profundo. Esta técnica es llamada frecuentemente "Falsa Manera Negra". No significa falsa porque desaparezca sino porque tiene tonalidad de plancha.

Barniz blando o Vernis Mou

    Está técnica consiste en emplear un barniz que al secar mantiene una textura pegajosa y que se cubre con un papel muy fino, de los denominados "de seda", sobre el que se dibuja apretando con un lápiz de grafito. Con esto se consigue que el papel de seda se quede especialmente pegado al barniz en las zonas donde se ha dibujado sobre él, de manera que cuando se ha terminado de dibujar, se retira el papel, y pegado a él el barniz de las zonas donde se ha dibujado, quedando la plancha sin protección. A continuación se introduce la plancha en el ácido, consiguiéndose el grabado sobre la superficie de la plancha. Está técnica se emplea básicamente para imitar la textura del lápiz.